miércoles, 19 de agosto de 2015

VOS PODES HACER LO QUE VOS QUIERAS HACER, PERO NUNCA TE OLVIDES DE NUESTRA ESPERA.



Julián ronronea

La primera tarde que salimos estuvo repleta de incomodos silencios que no podía borrar, tampoco quería hacerlo. Después de mucho tiempo comprendí que el rutinario silencio entre ambos era una de las formas en las cuales mejor nos entendíamos. Gozábamos de las miradas, las muecas y el tibio rose para hacer los diálogos más llevaderos. Pero como dije, esto lo comprendí mucho tiempo después de convivir con ellos y no sentirlos de una forma sana. La había visto reiteradas veces entrar a la librería observando atento sus movimiento, las expresiones que manifestaba su rostro al encontrar algo dentro de algún libro que le llamase la atención y luego de aquella corrida ágil y algo kamikaze, sentía mucho temor e incertidumbre hablar con ella en otro contexto que no fuese la librería. Pasaron dos semanas en las cuales ella no volvió a pisar el local y lo entendía, un loco la había perseguido varias cuadras y para variar le había pasado su número, era esperable esa reacción y no me esperance en recibir su llamado tan rápido. Pero al cabo de dos semanas sonó el tubo del teléfono y una voz bastante aguda pregunto por mí, en un primer momento creía que era alguna operadora pero al cabo de segundos me dijo que era ella. Eufórico respondí que hablaba Julián y desde ese día no hubo retorno. Hablamos un corto tiempo pero este basto para que le pidiera tímidamente vernos, ella tardo unos segundos en responder, en se lapso creí que vendría el rotundo “No, no puedo, tengo novio, él se enojaría” pero para mi sorpresa ella excedió  y quedamos en vernos el miércoles a la salida de mi turno. Me pareció algo peculiar que eligiera el miércoles ya que ella acostumbraba ir todos los miércoles a la librería, intente tomarlo como una casualidad más de la vida. La lleve a un café algo alejado del local, no quería que mis compañeros me vieran con ella, era un hombre de pocas mujeres y al verme con una  sentía que vendrían las preguntas obvias que no deseaba responder. Estaba bastante tranquilo para mi sorpresa que no deseaba que ninguna maraña entrara en mí, sabía y pronosticaba como terminaría esto pero me deje llevar por el impulso de ser Julián, el protagonista de su propia película.
Me sentía algo cansado cuando me encontré con ella, me pregunto sino quería que lo dejáramos para otro momento, respondí que no. Hablamos varias horas, por momentos los silencios eran avasallantes, la podía observar pero su rostro no respondía al que había observado durante tanto tiempo era quizás a que cuando marcaba esas expresiones era por algún libro que leí y sus sonrisas directas a mi yugular eran síntomas de complicidad frente a lo que estaba sumergida. Mire mi taza, como acostumbraba a hacer, y el té cambiaba de color constantemente, ella hablaba de gatos y más gatos y mi taza cambiaba de forma, una y otra vez más gatos, más tazas moviéndose. Cuando levante la mirada estaba en un cuarto algo pequeño pero acogedor, mire a mis costados los muebles eran bastante grandes y mi cercanía con el piso era diminuta. Vi la hendija de la puerta y salí a caminar, sentía bastante temperatura en mi cuerpo pero era marzo y la humedad siempre me había atormentado. Escuche unos pasos acercarse parecía lejanos y me aturdían bastante. “Michi, ¿Dónde estás?”, escuche a lo lejos si entender donde estaba, los muebles no era familiares tampoco me sentía dentro de mi cuerpo algo me estaba nublando la vista. Sueño, sentía mucho sueño, me recosté sobre el piso frío y los pasos comenzaron a ser más y más cercanos.
-¡Con  que acá estabas!- Ella se agacho y me sostuvo como si fuera un animal, acariciaba mi cuerpo que al compás de sus dedos comenzaba a excitarse. Pensé “Esto no puedo estar pasándome, Julián no estás loco”. Ella seguía contorneando sus manos por mi pellejo, el fuego la pasión me llenaban cada vez más
-Vamos que voy a darte de comer, pequeño de mamá- Dijo trasladándome a otro cuarto que pude identificar como la cocina. Me dejo en el piso, acerco un pequeño recipiente con confites que olían a forrajería y otro recipiente del mismo tamaño con agua, observe anonadado y sin entender de que se traba esta locura en la cual me había metido. Di vueltas por la gran cocina oliendo cada rincón, mirando desde una dimensión muy pequeña muebles de cocina, una heladera, una cocina. Me acerque a ella y vi mi reflejo, ahí estaba Julián siendo lo que no quería ser, siendo un personaje más de la locura de una mujer que práctico sobre mi cuerpo uno de los peores hechizos. Yo era ahora un gato, la mascota de alguien, mi cuerpo había tomado forma de algo tierno y adorable que ronroneaba y olía a forrajería. Hasta qué punto llegaba mi locura me preguntaba mientras lamia las que ahora eran mis patas acariciando mis largos bigotes guiadores de nuevas aventuras. Ella volvió y me tomo en sus brazos, esta vez aproveche ser un gato para esconderme entre sus pechos acariciándolos suavemente sintiéndolos de forma maternal y a la vez deseando hacerlos propios. Ronroneaba mientras la excitación ahogaba mi aliento haciéndome rehén de sus gustos, de su locura tan abierta y dispuesta hacerla mía, observando cada segundo ese mentón, el largo cuello que lo unía a su rostro, la nariz fría y aquellas manos que en un canto de cuna me hicieron volver al regazo de mi madre hasta el momento en el que ella estuvo y se fue. Abrí mis ojos y ella me observaba atentamente
-¿Estas bien Julián?- Me preguntó algo asustada.
-Si-Pensé rápidamente que contestar mientras me reponía de aquel placentero viaje- Me quede observando la taza, discúlpame. Ella río a carcajadas  por un largo rato invitándome a reírme de mi mismo. No me importaba la forma que había tomado, había sido un sueño tan patético y placentero. Quería contarle, pero sabía que la respuesta del otro lado iba a ser muy temerosa que decidí callar. Ella seguía riéndose tapando su gran boca con ambas manos, exclamó dando grandes carcajadas:
-Sos un loco Julián, me caes muy bien- Mirándome fijo me trasporto a vaya a saber donde y soñar despierto comenzó a ser algo así como el ronroneo para los gatos.

Hablamos de temas muy diversos, ella tomaba mis pocos dotes para el habla y lo exprimía sintiéndome una gran fruta naranja preparada para cuasi ser jugo. Me cuestione tiempo después no haber recopilado aquellas grandes charlas en mi cabeza, pero como usual no solía retener todo sino aquello que me parecía de importancia lo cual iba repitiendo dentro mío como si se tratase de una canción comercial. No se detenía ni un segundo cuando hablaba de sus pasiones oscuras por el arte, era una mujer creativa y a la vez simple, disfrutaba de cada momento en los cuales esbozaba un gran sonrisa y también de aquellos en los que su cuarto se transformaba en una ruina de amores pasado, lamentos y frustraciones. Ella solía llamarlos “Equilibrios”, raro para alguien como yo que iba de un extremo al otro constantemente, o era felicidad o era tristeza, no había un punto de equilibrio, un gris como me gustaba pensar. Los equilibrios para ella eran ese continium, el pasaje de un estado al otro, el nexo de sentimientos. Ella solía buscar siempre aquel equilibrio fiel a sus convicciones y al alma de revolucionaria que esperaba dentro suyo para salir y derrocar todo aquel discurso impuesto. De todas formas, la moralista forma de amar que tenía la hacía entrar en sus propias contradicciones, el equilibrio aquí dejaba de existir y aquello a lo que ella tanto detestaba se convertía en su caballito de batalla. Alguna que otra vez esbozaba un canto liberal pero ella sabía a ciencia cierta que por debajo bailaba la moral, su peor enemiga. Llegue a conocerla, diría que sus contradicciones fueron las que determinaron  nuestro vinculo, un día quería saltar por un barranco, otro deseaba cantar sobre praderas y los demás acariciar felinos. Si que era una mujer compleja de tratar pero para mí (alguien tan comprensible) no era tema nuevo, sino algo por lo cual me había acostumbrado. Crecí con la indiferencia de mi madre, una mujer estricta y rígida, pocas veces la podía observar reír o verla animada.  Era fuerte, no había nada que la derribara, su coraza era reforzada por su indiferencia que tenía con todos, hasta con su propio hijo. Solo una vez la vi llorar, cuando mi padre se fue y nos dejó. Esa noche comprendí el dolor del abandono materializado en las lágrimas de esa mujer perdida y desechada. Ese día marco como una fecha de celebración en un calendario el comienzo de nuestra forjada relación madre-hijo que siempre estuvo repleta de distantes conversaciones, de intentos rotundos de rearmar un vínculo que ya desde el vientre estuvo envenenado.  Siempre tuve la curiosidad latente de porque mi padre había creído elegirla como su compañera, amiga, amante, mujer como una vez escuche decir una de sus últimos momentos con vida. El falleció cuando yo tenía diecisiete años, fue una muerte algo esperable, ya que durante dos años transite su deterioro, su cuerpo se marchitaba al compás de las estaciones del año. Lo veía irse a cada segundo, cada suspiros, cada trago de café era un adiós yéndose solo como él creía sentirse. El cáncer consumió su cuerpo y con el todo resabio de esperanza hasta dejarlo inmóvil sobre una cama sin apenas poder abrir los ojos. Nuestros últimos momentos las pasábamos en la habitación del hospital, yo solía leerle los guiones que me tocaban interpretar ya que para esa época estaba comenzando a incursionar en las artes dramáticas. Él solo escuchaba u alguna que otra vez mostraba una pequeña mueca de satisfacción, calculo que le enorgullecía el camino que había elegido aunque nunca pude saberlo directamente salir de su boca. Después de su muerte me lleve conmigo esa duda y otras más, su pasividad y su esperanza quedaron en mí y fueron mis compañeras hasta el día de hoy. Él era un hombre pacifico, luchador de sus sueños que nunca lograba llevar acabo pero siempre con la fuerte mirando hacia adelante, quizás sea por él y por mi madre que he heredado la virtud de ser paciente. Nunca pude hablarle a ella sobre mis padres hablar mi madre era describir prácticamente mi relación nula con las mujeres y sentía que serviría como motor para espantarla, mi compleja relación las mujeres era una asignatura pendiente resolver en mi vida. Ellas siempre fueron un motor de inspiración para mis personajes y diría para mi forma oculta y apasionada de amarlas, en secreto las observaba y analizaba todos sus movimientos siendo una especia a mi criterio fantástico pero sin poder acercarme como deseaba. Hundido en mis propios prejuicios transite mi corta vida sin mostrarles quien verdaderamente era, la imagen que construí para ellas fue la de un casi héroe tan poco real para ser cierto, cayendo en mis propias contradicciones de ser una mentira por momentos insostenible. Creo elegí la actuación por aquella facilidad de imaginar y esconderme dentro de esas fantasías resguardándome como si ellas fueran mi gran coraza, la misma coraza que mi madre me enseñó a construir.
 Julián siempre quisiste romperla, ser la cosa misma renunciando a las cuerdas que te sostienen en pie, caminas con miedo despacio de caerte porque sabes perfectamente que el abismo te persigue a casa casillero que avanzas tirando esas cuerdas repletas de pasado podrido que vos mismo construiste. Hoy queres librarte de esto ¿Pero en base a qué?, si solo servís para medir el tiempo, calcularlo y escribirlo dependiendo absolutamente de él para ser esa tonta y patética imagen que creaste. Fundís todos los personajes que aprendiste y le diste voz para hacerlo uno, hacerlos Julián a la imagen y semejanza de lo que no deseas ser. No hay más que decirte y aclararte, perdido te siento Julián, mira a la mujer que tenes frente a tus ojos ¿Te mira raro no?, mira el Julián que le inventaste, observa la imagen irreal de lo que no sos, hablale, contale quien es Julián.

-Te amo- Escupí al mirarla acariciar mis ojos. Ella se detuvo y bajo sus manos, sus ojos marrones se clavaron en mi frente se sentía frío y distante no pude contener las ganas de vomitar aún más lo que sentía. “Aquí estoy” pensé, esto soy y esto deseo ser. Volví a besarla y otra vez sus manos frías acariciaron mi rostro gritando que ya no podía detenerme, el deseo inundaba la carne de aquel Julián que dejaba atrás para no volver a requerirlo. Auténticamente Julián dormido despertó. Creí que soñaba despierto.
Si, es verdad he perdido el entusiasmo. Pero aún guardo un poco de melancolía para esta sátira.

sábado, 8 de agosto de 2015

¿Por qué te has ido de mi?



No estoy pudiendo verbalizar lo que pienso.
Sueño Despierto


Julián y la hendija.

La lluvia lloraba al compás de un buenos aires húmedo, empañadas las ventas, el aroma seco y pesado entraba con prisa por la ventana del balcón y sumergía a Julián en la fantasía oscura de deslizar sus dedos por el cabello platinado de ella. Aquella tarde había recibido quizás la noticia menos esperable, por lo cual perplejo y algo emblanquecido no quiso ir a trabajar, despidiéndose de todo aquel amor que no deseaba dejar ir. Ella fue bastante clara pero Julián no lograba entenderla, marañas daban vueltas cerca de su cabeza buscando una respuesta que suene, para él clara y realista. Había creído ser lo bastante franco y auténtico pero no bastaba pensaba él, algo confuso fue a la cocina a preparar un té y volvió a perder la mirada en la liviana lluvia. Otra vez la humedad le daba la bienvenida pero esta vez por una pequeña ventana, una pequeña hendija que él veía como una paradoja de lo que sentía por ella. A la imagen que él había recreado para ella, él se había sentido una gran ventana y ella había devuelto la misma jugada con una hendija muy pequeña. Eso creía y reafirmaba Julián mientras tomaba el té cada vez más hervido, cada vez más venenoso. Dejo caer sus ojos en la taza, el aroma se volvía fuerte y agrio, el color comenzaba a fundirse en tonalidades verdosas, algunas amarrillas, rojas, negro. El gusto era asqueroso, suicida pensó Julián, tarde ya que sus ojos comenzaron a cerrarse. Mientras lentamente iba cayendo sobre el piso de la cocina, la mente inundada de recuerdos lo dejo dar un último respiro antes de entrar en trance una vez más. Alcanzo estirar el brazo sobre la mesada y con todas sus fuerzas se sostuvo enclenque y confundido. Por dentro Julián no se reconocía, nunca se había encontrado del todo con quien reposaba en su mente. Largos fajones de dinero había depositado en interminables psicólogos pero ninguno lo había asesorado como él necesitaba. Estas cosas recordaba Julián cuando su relación con su madre se desvanecía a cada segundo, cuando recordaba la última imagen de ella en su cocina, en sus múltiples fracasos como actor, en el patético trabajo par time en la librería y en las largas horas que perdía leyendo encontrando su respuesta. Camino hacia la habitación, prendió la luz y vio su absurdo cuarto, en una esquina cama desecha, en el otro la biblioteca, enfrente la venta, sobre ella otra hendija y ahora estaba él mismo viéndose proyectado de la baldosa a la hendija. El amor lo comenzaba a convertir ahora en una hendija, era tiempo de cambiar de forma reía Julián al verse como una de ellas, un ferviente respiro a aquel encierro que ella interpretaba como la vida. La tregua frente a la moralista forma de amar, la hendija dejaba entrar lluvia, sol, humedad, frío, calor y amor; Julián tomaba un trago de un pequeño frasquito color verde y se topaba con Alicia quien sacudía sus brazos señalando la hendija por la cual Julián debía pasar ya en estado diminuto, para poder entrar al mundo de ella. Del otro lado todo era siempre nuevo y sorprendente para julián quien poco a poco había comenzado a acostumbrarse a las desaparecidas figuras de ella, a las llamadas repentinas a las tres de la mañana y sobre todo a la frialdad de sus manos. Convertido en pequeño, julián se sentía más dócil para ser amado, más comprensible diría él pero el caso era que hoy en su película él era un gigante y ella una sombra diminuta. Confesarle que no lo amaba, confesarle sus prioridades, confesarle su egoísmo había aniquilado todo sentido comprensivo y libre de Julián. El era un hombre que conocía bastante bien cuando ella hablaba de su egoísmo, él lo era en definitiva y podía tolerarlo, tal vez no por mucho tiempo, pero él se sentía capaz. Gritos desgarradores volvían a la mente una vez que se vio acostado sobre la cama consumido por el veneno. Por la hendija seguía entrando algo de humedad, la lluvia musicalizaba el recuerdo latente del último intento de decir adiós. Tomo su mano para sentirse un poco más parte de ella, levanto su mirada queriendo buscar la complicidad que los  había unido y otra vez su imagen se fundía en el negro sepulcro del adiós, la puerta blanca se cerraba y Julián se veía sumergido otra vez en el mismo. No había caso, dijo en voz alta Julián, “ya estoy jugado, gracias”, repitió varias veces.
Se despertó algo exaltado, miro su reloj y eran recién las ocho de la noche. Vio por la hendija de la ventana y la lluvia había cesado pero se sentía bastante aroma de tierra mojada y obviamente  la humedad seguí saludándolo desde afuera. Camino al comedor algo mareado por la abrupta siesta dejando sus ojos sobre las baldosa, levanto la mirada y la encontró, ella estaba sentada frente al ventanal fumando un cigarrillo ida completamente sobre el fondo de la ciudad, él podía distinguir su mirada perdida por entre medio de los edificios. Refregó sus ojos de una manera fuerte para poder quitarse esa imagen que creía estar fantaseando, recupero la vista y ella seguí sentada en el mismo lugar sentada fumando con la misma mirada ida. Giro la cabeza y lo observo atentamente
-Hola, perdóname por haber venido sin avisar, toque varias veces el timbre y nadie atendía, entonces- acercándose a Julián- recordé que tenía un juego de llaves y entre.
-¿Para qué viniste?- Pregunto tragando saliva de la forma enérgica que Julián acostumbraba hacer
-Te vi dormir y quise esperar a que te despertaras, necesito que hablemos Julián.
-Ya hablamos bastante- Camino apresurado directo a la mesa, prendiendo un cigarrillo la observo mientras ella se acercaba, sentándose en su regazo lo beso de la forma en que Julián perdía automáticamente sus defensas y la debilidad pasaba a manejar sus sentidos.
-Dijiste que ibas a estar ocupada, no entiendo porque te tomaste la molestia de venir hasta acá y en sima con este clima- acarició su pelo- no me gusta la idea de que te enfermes.
-Hoy es miércoles Julián, sabes que me gusta venir aunque no quieras verme.
Ella tomo su mano y lo condujo a la habitación tomando su rostro y volviéndolo a besar, primero sus labios entregados, luego su cuello. Julián tomo su cintura y se dejó a si mismo ser una vez más la hendija de su vida. Se besaban apretando ambos labios dibujando figuras abstractas, mordiendo la dulce plegaria de un niño que pedía a gritos no ser abandonado una vez más; las manos de Julián modelaban esa piel blanca y fría, como un escultor tallaba cada engranaje del delgado cuerpo que sentía rentado solo por el día de hoy. Cayeron sobre la pista de salida encasillando como un rompecabezas cada pieza de ambos cuerpos, Julián sentía como cada vez más se habría la hendija que lo dejaría penetrarla tanto como la pasión lo llamaba a amarla.

Julián se despertó exaltado abrió rápidamente los ojos y miro a su costado, ella no estaba. Tomo su frente limpiándose el sudor y pensó por dentro que otra vez había creído que su visita  había de ser algo material pero otra vez comenzaba a sentir el frío producto de lo que él llamaba soñar despierto. De todas formas comenzó a buscarla. Camino al comedor, a la cocina, fue al baño, busco en el balcón y ella no estaba. Trepaba las paredes intentando sentir su aroma y nada venía a él. Camino algo conmocionado por la habitación, la cama estaba desecha pero él no solía hacer jamás entonces era tal vez entendible la confusión. Miro por la ventana y el día seguía gris, pero la lluvia había cesado. Tomo un cigarrillo, lo encendió, fumo pequeñas pitadas con la mirada ida entre los edificios intentando recordar si había vivido una fantasía, un sueño o ella nuevamente se había escapado sin dejar advertencias. Fue a la cocina mirando la hora se río, eran las doce de la noche, había dormido todo el día y un mal sueño le había jugado un gran partido dejándolo con demasiadas tentaciones y deseos de tenerla, tomo el teléfono y marco su número, debía confirmar lo que había creído vivir. Marco reiteradas veces y nadie atendió.
Sueño despierto se me esta viniendo encima.

viernes, 30 de enero de 2015

El amor no puede ser resumido en un estar incondicionalmente junto al otro, tampoco puedo decir que el amor es dar. Pienso que podría decir que el amor es como ida y vuelta, pero tampoco. ¿El amor no será algo más que las 15 cuadras de camino a casa?. Creo por mi poca experiencia que amar son niveles. Hoy estas en el nivel 1, mañana nivel 5, pasado mañana nivel 46 y así hasta calculo yo llegar al fin del juego. El cielo. De todos modos no me convence el amor así, mucho menos el amor de acción. ¿Qué pretende este hombre? Puede ser que quiera solo mi compañía de a ratos pero no mi amor. ¿Qué pretende este otro hombre? Puede ser que quiera solo mi amor, darme amor. Entre lo prohibido y lo conocido, lo nuevo y lo viejo, el amor juvenil y el amor de adulto, el sexo y la nada.

Amo cuando miro, amo cuando emito sonido, amo cuando lloro, amo cuando canto, amo cuando bailo, amo cuando escribo, amo cuando te escribo, amo cuando te escucho y me... y me cantas, amo cuando no me miras, amo cuando no te importo, amo cuando me abrazas, amo cuando amo.

¿Los amo?

jueves, 27 de noviembre de 2014

Sueño despierto y Julian "la baldosa"


"Ella", es el nombre que yo cree, es el nombre al que le otorgue vida y significado. Ella no sería ella sino estuviera conformada por cada partícula, cada célula, cada pulso que la hacen sencillamente "ella". Y ella tan absurda y divina, nunca quito los ojos de las baldosas rojas que limitaban su paso, ella siempre iba con  los ojos abajo, nunca al costado, nunca arriba, nunca atrás, siempre abajo. Justamente ahí abajo es donde estamos todos, desde ese lugar alto y frío ella nos mira y saluda con la naturalidad de bostezar a las dos de la mañana. Ella se acerca a la baldosa y nuestros rostros se acercan para ser uno, ella se aleja y vuelvo a ser baldosa. Tan lejana y distante la hace esa altura, esa distancia entre ambos, aún más cruel y siniestra que la comida recalentada, aún más sufrida que las heridas por agua caliente, aún más que ver caer la punta del helado al piso sintiendo que nuestra felicidad material pierde ya el sentido de ser.
Y fue así, que un día sin querer más que queriendo, ella siguió con los ojos perdidos sobre las baldosas y levantando como última alternativa el rostro, topándose con un "Son cuarenta y dos pesos, ¿Algo más?", nos miramos fijo sin intención de hacerlo pero de alguna forma queriendo verla un poco más comencé a sonreír como el idiota que siempre posa sus manos en el vidrio deseando el libro que sabe (perfectamente) no podrá comprar hasta que comience el próximo mes. Concurrido por la turbulencia de haber nacido con pocos dotes para el habla, me digne y me sigo conformando con mirarla y esperar que ella exclame. Espero cinco minutos, espero veinte minutos y un poco más, hasta que sucede, los dos en su cama una vez más inundados en silencio puro. Otra vez conformado a callar, otra vez siendo baldosa, triste baldosa. Julian, naciste para ser baldosa de ella estas echo de los materiales justo para ser baldosa, y pensando así todo tiene sentido. Tiene sentido mirarla, también tiene sentido esperar en la esquina una hora, dos y veinte minutos más, esperarla en la misma esquina oscura que ella llamaba "en la esquina verde, a la hora de los muertos". Dirigido por el impulso de querer amar la congruencia de sus caderas que deja ver por debajo de la sábana blanca mientras oculta su pelo castaño color caramelo ácido para vómitos. Ella no para de cantar ríos de agua salada como si fuera su propio epitafio de la muerte que ella formaba con la punta de sus yemas por mi máscara de piel.
Contestó fría por arriba mío "nada más, adiós", y el adiós fue un correr por la vereda de fantasma hasta tocar su espalda y entablar las segundas palabras que no pensé, que aún hoy creo que fueron las palabras justas para abrir comienzo, sobre este proscenio, mi nacimiento como baldosa.


sábado, 8 de noviembre de 2014

Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación de] amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fájate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.
¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden. ¿Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perchè este horror a las perras negras? Miralas ahí en ese poema de Nashe, convertidas en abejas. Y ahí, en dos versos de Octavio Paz, muslos del sol, recintos del verano. Pero un mismo cuerpo de mujer es María y la Brinvilliers, los ojos que se nublan mirando un bello ocaso son la misma óptica que se regala con los retorcimientos de un ahorcado. Tengo miedo de ese proxenetismo, de tinta y de voces, mar de lenguas lamiendo el culo del mundo. Miel y leche hay debajo de tu lengua... Sí, pero también está dicho que las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista. En guerra con la palabra, en guerra, todo lo que sea necesario aunque haya que renunciar a la inteligencia, quedarse en el mero pedido de papas fritas y los telegramas Reuter, en las cartas de mi noble hermano y los diálogos del cine. Curioso, muy curioso que Puttenham sintiera las palabras como si fueran objetos, y hasta criaturas con vida propia. También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo. Ah, si en el silencio empollara el Roc... Logos, faute éclatante. Concebir una raza que se expresara por el dibujo, la danza, el macramé o una mímica abstracta. ¿Evitarían las connotaciones, raíz del engaño? Honneur des hommes, etc. Sí, pero un honor que se deshonra a cada frase, como un burdel de vírgenes si la cosa fuera posible.

(Es el único capítulo de Rayuela que me gusta, el único)
Ya casi no vengo por acá. Es extraño no?

De a dos.

Ellos no entiende que en el ejercicio de amar, jugar de a dos es obsoleto. Niegan el individualismo del que nace desconectado de un útero que lo abandona, entonces, sin pedir más ni pedir menos, justificamos todo con versos "de a dos". 
De a dos se come, de a dos se duerme, de a dos se mira, de a dos se habla, de a dos se escucha, de a dos se toca, y de a dos y volvemos con de a dos. Todos somos dos, una parte soy yo, otra parte sos vos, y juntos hacemos "somos dos". Yo te regalo mi vacío y vos el tuyo y hacemos un vacío de dos, un bello vacío de a dos.

viernes, 6 de junio de 2014

Las palabras no fueron quizás las mejores que pude decir, solo fueron las que viví en ese instante eterno.

martes, 27 de mayo de 2014

Opresión en el pecho, ¿Amor? No, amor no. Nada de eso quiere mi cuerpo.

domingo, 25 de mayo de 2014

"Por más que..el mundo aparentemente se destruya, la luz de la paz y del hombre internamente sigue brillando, ese es el mensaje de alma de diamante, por mas que el sol se oscurezca, somos alma de diamante"

sábado, 1 de marzo de 2014



Primer autorretrato del mes de marzo. (2014)
Tengo muchas ganas de relatar que siento en este preciso momento, se torna complicado cuando no tienes una idea fija de lo que quieres expresar. Me siento un tacho, si un tacho. Pero no cualquier tacho, sino uno de esos donde la gente escupe sus problemas y con una leve demostración de desesperación pregunta "¿Qué me aconsejas?"
¿Aconsejar? Que puedo decir yo sobre el amor... es lamentable quedarme callada y no poder darles una respuesta, es que yo no la tengo. Ellos creen que al haber uno pasado por cosas similares puede tener una palabra de aliente, pero yo no la tengo. Es doloroso de decir, pero a mi nadie me dio un consejo, por eso falle muchas veces hasta que pude encontrar la respuesta por si solo. Es que, en si, las respuestas se hayan en donde uno esta parado. Las personas no pueden pretender que el otro comprenda y tenga respuestas a todo solo por el simple echo de haber transitado por situaciones similares, al menos a mi eso no me sucede. Quisiera con toda mi alma tener las respuestas a todo, pero ¡HOLA! soy igual que tu, no las tengo y por más que haya vivido tampoco las conseguí. Ojo, las conseguí para mi pero no son las mismas respuestas las que me doy a mi misma que las que puedo darle a otros, hasta es más, tampoco he encontrado todas las respuestas que quiero.

Cambié de carrera, ahora estoy por empezar el CBC para Artes. Estoy muy ansiosa.

Tengo gatito nuevo, se llama Koi y es como un pez Koi.

Me siento más segura con él, no me pregunten porque siento eso, ni yo lo sé.



sábado, 8 de febrero de 2014

domingo, 5 de enero de 2014

Ya pasaron seis días desde que comenzó el nuevo año y aún no hice ningún balance de lo que fue el año anterior. El año anterior fue como haber subido a una montaña rusa, no sabía en que momento iba a parar lo turbio y comenzaría la tranquilidad. Fue molesto tener esa sensación durante largos meses  y no saber como saciarla. Mis bajas y subidas hicieron que reflexionara sobre mi existencia, antes no me sentaba a pensar el grado de existencia que tenía, y durante todo este año estuvo muy presente. Llegué a pensar que ya no valía mi existencia en este mundo, que quizás esto era solo un sueño o un mundo paralelo al verdadero. Son cosas raras que pienso, va más que raras diría extrañas. En fin, también fue un año en el cual tuve muchos cambios, conocí mucha gente, gente de todos los tipos y edades. Desde hippies, socialistas, compañeros del instituto, nerds de la informática, menores de edad, ciertamente gente de todo tipo. Gente que me ayudo o al menos participó en mi días donde mi existencia colgaba de una cuerda. A su vez, afiance mi amistad con gente a la cual me llevaba bien pero que aún necesitaba conocer suficiente. Besé muchos hombres pero ninguno me hizo feliz. Intente querer pero tampoco funciono. Me rechazaron unas tres veces pero fue divertido. Quebré a pesar de que a mi el alcohol nunca me cayo mal. Aprendí a soñar con cambiar el mundo y eso es para mi fue una de las cosas más importantes que me dio la militancia, soñar con lo imposible pero creer que algún día eso llegaría. Estudié demasiados mapas y me ilusioné con ser profesora, cosa que me estimuló mucho a seguir con este proyecto.
Igualmente quiero rescatar que fue muy costoso mi aprendizaje, me costo muchas noches sin dormir, muchos días sin vivir, muchas horas muertas buscándole un sentido a mi mirada, a mis pensamientos. Siento que más allá de que este año no allá sido lo mejor, porque sinceramente no fue (más a principio de año) quiero rescatar mi valor para enfrentar la realidad, mi valor para poder levantarme y luchar, ese valor que no murió en mi que hoy me hace lo que soy. Recuperé mi orgullo, confianza, mi firmeza y repito, mi valor. Esto hizo que pudiera enfrentarme a aquellas cosas que evitaba y escondía, aquellas cosas que intentaba ocultar. Y aquí estoy, con esa batalla ganada. Mi ser pudo más que todos los recuerdos tortuosos.


Bueno esto fue mi resumen, sé que faltan cosas pero para mi son las más importantes que pasaron.

viernes, 13 de diciembre de 2013



Te amé desde el primer día en que te vi. Fui iluso, lo sé, pero no quería ilusionarme, no quería hundirme en alguien a la cual no conocía. El tiempo paso, más rápido de lo previsto y mi amor por ti, pues ¡PUF! broto junto con tus dulces palabras.
Sabes, aunque en ese entonces era joven, nunca me arrepentí de haberte amado con tanta intensidad. Hoy, tantos años ya pasados, sigo recordando esa intensidad la cual nunca pude mostrarte hasta cierto día que sentí que te perdía. Aquel día, mi universo, el mundo que habías construido para mí se derrumbo bruscamente, en tan solo segundos.
Relatarlo para mí es hoy un gran desafío pero no un impedimento. Aún sigo amándote con ese mis fuego juvenil que cubría mi frágil cuerpo.

martes, 10 de diciembre de 2013

Todo es normal, nada perturbador, es que en sí el amor es simple como el mar. Sus olas ligeras y tranquilas llegan a la orilla, se hunden en la tibia arena, la sacuden, la arrastran hacia si misma y la penetran en lo oscuro de sus profundidades. 
Luego el deseo convierte lo calmo en barullo. Sacude la ola, la alarga, la hace eterna. Nubla y oscurece todo a su alrededor, da temor. Te arrastra hasta lo más profundo, te devuelve a la orilla y luego vuelven a buscarte, una y otra vez sin dejarte aliente casi para un respiro.

lunes, 18 de noviembre de 2013

domingo, 17 de noviembre de 2013





















No se que decirte, ya te he dicho mucho, más de lo que debía. Quizás he hablado más y es momento que mi boca cierre su puerta y enfocarme en sentir. ¿Que hay que sentir? Tu ser, lo que tus palabras no dicen, lo que tu cuerpo no manifiesta.

martes, 29 de octubre de 2013

Necesito catarsis, necesito tu amor en este momento. Quiero puchos, tu amor, y sol.